1. Estar bien informada antes del nacimiento de tu hijo es fundamental para lograr una lactancia de éxito. Por eso, te animo a que acudas a los cursos de preparación al parto, donde la matrona, que normalmente es quien los imparte, también hablará de la lactancia materna. Otra opción es acudir a algún grupo de apoyo a la lactancia que haya en tu ciudad.
  2. Las primeras horas tras el parto son muy importantes. Durante este tiempo, el contacto piel con piel que se realiza entre mamá y bebé posibilita ese primer agarre espontáneo al pezón de la madre. Además, comienzan a asentarse las bases para el establecimiento de un apego seguro. Por este motivo, te recomiendo que hables previamente con el ginecólogo o la matrona que te asista durante el parto, para que tenga esto en cuenta ya que, tanto si es parto natural como si es cesárea, no hay motivo por el que no puedas cumplir tu deseo.
  3. Pide al personal del hospital que no le den biberones (a no ser que exista una causa de fuerza mayor) ni chupetes. Estos no deben darse hasta que la lactancia esté bien establecida, unas 3-4 semanas aproximadamente tras el parto, en condiciones normales.
  4. Pide a tus familiares y amigos que eviten o limiten al mínimo las visitas, para conseguir que mamá y bebé estén relajados y puedan comenzar a conocerse sin interrupciones.
  5. Recuerda que la lactancia debe hacerse a demanda, esto es, todas las veces que el bebé quiera y todo el tiempo que necesite. Al principio puede resultar agotador, pero con el paso de los días o meses se va haciendo más llevadero.
  6. Ya que la lactancia –al comienzo- es muy exigente, intenta delegar en tu pareja –si la hay- o en tus seres cercanos, otras tareas como: hacer la comida, la compra, organizar la casa…
  7. Procura descansar siempre que duerma tu bebé. Al principio los bebés no entienden de si es de día o de noche, además sus sueños no suelen ser de muchas horas seguidas. Por tanto, te aconsejo que intentes olvidarte del reloj y descanses siempre que puedas.
  8. Amamantar no duele. Así que, si notas dolor en el pezón, no lo pases por alto y ve a hablar con tu matrona, ella será quien te ayude a comprobar si existe un buen agarre y descartará posibles disfunciones orales de tu bebé, como por ejemplo, la posibilidad de que tenga frenillo que le impida tener un agarre y una succión exitosos.
  9. El porteo puede ser tu gran aliado. Hacerte con una bandolera de anillas, por ejemplo, al principio, te facilitará tener a tu bebé pegadito a ti en todo momento, de manera que te ayude a identificar más fácilmente sus demandas, te ayudará a tener una mejor postura al sostenerlo en brazos, te dará autonomía ya que dejará tus manos libres y, además, una vez que la lactancia esté establecida y ya tengas más controlado el uso de tu portabebé, podrás utilizarlo también para amamantar.
  10. Por último, y lo más importante de todo: confía en ti, en tu capacidad para ser la madre que deseas ser para con tu bebé, porque ya lo eres.
Categories: Blog Lactancia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ver más

  • Responsable: M Carmen Baeza Hernández.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.