Durante el embarazo nuestro cuerpo experimenta una serie de cambios muy grandes en los que están implicados las hormonas. ¿Esto significa que al tener tal revolución hormonal vamos a tener el deseo sexual por las nubes? o, por el contrario ¿vamos a tener nuestra libido por los suelos?.

La respuesta a esta pregunta no es única y es que, cada cuerpo y cada momento del embarazo será diferente. Hay mujeres que refieren tener un alto deseo sexual, otras que no tanto, otras cuentan que ha habido etapas para todos los gustos. Y todas y cada una de las versiones responde a la normalidad.

Ahora bien, ¿se pueden tener relaciones sexuales durante el embarazo? La respuesta es: siempre que te apetezca, SÍ. Solo habría una excepción y es si tenemos un embarazo de alto riesgo. En ese caso no está aconsejado por las contracciones uterinas que se producen durante el orgasmo y también las debidas a las prostaglandinas, presentes en el semen así como la estimulación mamaria que también podría ser contraproducente.

En caso de no tener un embarazo de riesgo, ¿cuál es el mejor momento para tener relaciones sexuales durante el embarazo? La respuesta es obvia, cuando te apetezca. Si bien, hay que saber que durante el primer trimestre es la etapa del embarazo en la que más riesgo hay y en el último es en el que más incómodas vamos a estar por el volumen que hemos adquirido, así como, por las dolencias derivadas que podamos tener. La mejor etapa sería durante el segundo trimestre de embarazo, pero puede ser que justo en esta etapa sea cuando tengamos el deseo más bajo de todo el embarazo. Y, entonces, ¿qué podemos hacer? Nada, pensar que es normal, dejar de obsesionarnos en buscar el momento adecuado y disfrutar cuando surja.

Y, ¿durante el postparto? La palabra cuarentena se refiere a los 40 días tras el parto en los que se supone que una mujer se recupera por completo de ese parto (sea lo traumático o no que sea), en los que, además, está sangrando y durante los cuales no puede quedarse embarazada. Esta palabra, por tanto, ha hecho mucho daño y esconde tras de sí grandes falsos mitos.

En primer lugar, el postparto en una mujer, es decir, el tiempo que pasa hasta que se considera que está completamente recuperada tras el parto es variable, pudiendo llegar hasta los dos años. En algunas ocasiones pueden incluso quedar secuelas de por vida.

Por otra parte, el sangrado no tiene por qué durar esos cuarenta días. Es más, suele durar menos tiempo. Suele ser abundante los primeros días y poco a poco va extinguiéndose hasta desaparecer.

Por último, es falso que durante este tiempo y debido a este sangrado no podamos quedarnos embarazadas. Lo más común es que nuestros ciclos menstruales tarden un tiempo en aparecer y regularse pero puede darse el caso, sobre todo, si no damos lactancia materna, que durante ese periodo tengamos la primera ovulación tras haber dado a luz. ¿O acaso no conocéis a ninguna mujer que se haya quedado embarazada en la cuarentena? De oídas, al menos, seguro que sí.

La recuperación a la que se enfrenta una mujer tras haber dado a luz es múltiple. Físicamente es obvio, y más aun si ha tenido una episiotomía o una cesárea, hormonalmente también ha de ir estabilizándose poco a poco y psicológicamente ha de encajar la nueva situación a la que de golpe está expuesta, una situación que probablemente le desborde y le cueste encontrarse consigo misma y reconocerse.

Así que, probablemente, el deseo sexual quede en un segundo plano durante un tiempo. Este tiempo, al igual que ogurria durante el embarazo, también es variable en el postparto. Los procesos de recuperación en cada mujer son diferentes, así como, la manera en la que afecta el exterior también.

¿Qué hacemos entonces? Tener claro que tanto tener ganas durante la «cuarentena» como no tenerlas hasta pasado más tiempo es normal. En caso de que veamos que, a pesar de no tener ninguna dolencia física, esta situación se alargue y nos comience a preocupar, siempre podemos acudir a un profesional que nos ayude.

La clave está en intentar poco a poco a poco ir haciendo hueco a otras parcelas que no son la crianza, que también son importantes en tu vida, empezando por la más importante de todas, el autocuidado, así como en mantener una comunicación fluida con nuestra pareja en la que nos podamos expresar libremente y seamos conscientes de la situación que atraviesa cada una de las partes, siempre desde la empatía y el acercamiento.

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