Como muchas ya sabréis, la menstruación es un sangrado vaginal (dicho muy a grosso modo) que marca el inicio del ciclo menstrual de la mujer que dura en torno a 28 días (aunque puede ser de entre 21-35 días). La primera menstruación suele tenerse en torno a los 12 años, entre los 8-14 años puede aparecer y dura hasta que llegamos a la menopausia, suele ser a la edad de los 45-55 años.

¿Qué quiere decir que tenemos la menstruación?, ¿es algo malo?, ¿la menstruación duele?, ¿debemos llevar una mayor higiene durante estos días?, ¿hay algo que no debamos hacer?…

Esta y muchas otras preguntas son las que me he ido encontrando a lo largo de mi experiencia profesional. Si os fijáis, la gran mayoría de ellas suelen estar formuladas desde el desconocimiento, la preocupación e incluso el miedo. Y esto, ¿por qué creéis que ocurre?

En torno a la menstruación suele haber muchos tabúes y durante mucho tiempo, incluso a día de hoy, se sigue relacionando con algo negativo, sucio, doloroso e incluso limitante. Y, es que, aunque para algunas mujeres llegue a ser doloroso o limitante (derivado de algunos problemas como la endometriosis), lo cierto es que no suele serlo.

Tener la menstruación, menstruar, es signo de estar sana, de que tu cuerpo funciona bien, que está preparado para procrear. Durante los días de sangrado, probablemente te encuentres más bajita de ánimo, tengas menos energía e incluso puedas tener alguna molestia. Ten en cuenta que tu útero se está contrayendo para expulsar la todo lo que había preparado en la cavidad para acoger a un futuro bebé, pero si tienes dolores muy fuertes, debes consultarlo con tu ginecóloga para descartar otras posibles patologías.

Pero, entonces, ¿qué es la menstruación exactamente? Pues, a pesar de parecer sangre, no tiene la misma composición que el resto de sangre de nuestro cuerpo, ¡es mucho mejor! Además de proteínas, lípidos, hormonas, tejido de endometrio y agua, también contiene células madre. Sí, sí, como lo oyes, ¡células madre! Seguro que te ha sorprendido este dato tanto como a mí cuando lo leí.

Y ahora seguro que te preguntas: si esa es su composición, ¿por qué ha de darnos pudor, vergúenza, repelús… estar en conctacto con ella? La respuesta exacta no la sé pero me parece muy buena idea si todas reflexionamos al respecto. Está claro que menstruar no es algo sucio ni mal oliente, por tanto, la higiene que debemos llevar esos días es la misma que el resto. Si queremos lavarnos más de una vez por estar cómodas está bien pero siempre y cuando lo hagamos solo con agua. Abusar de jabones puede ser contraproducente para nuestra salud, retirando la capa de microbiota que nos protege frente a infecciones vulvovaginales. Además, si utilizamos productos para nuestra higiene menstrual (copas menstruales, compresas de tela o bragas menstruales) que sean respetuosos con nuestro cuerpo, que estén libres de químicos perjudiciales, nos daremos cuenta de que, la regla no huele mal y, además, contribuiremos a mejorar nuestro medioambiente.

Al comienzo hemos hablado sobre el ciclo menstrual, y me gustaría detallar un poco en qué consiste esto del ciclo menstrual. Como ya hemos dicho, la media de duración suele ser de 28 días, siendo el día 1 el del inicio de tu periodo. Podemos dividir el ciclo en fases: fase folicular y fase lútea, o dividirlo en 4, quedando así:

1- fase menstrual: es el periodo del ciclo durante el que menstruamos. Durante esta fase, tal y como he dicho antes, puedes sentirte más bajita de ánimo, irritable. La libido suele estar bajita, aunque si te apetece tener relaciones puedes tenerlas, la menstruación no debe ser un impedimento, si tienes dolores, incluso puede ser de gran alivio. En esta fase solemos estar más centradas en nosotras mismas.

2- fase pre-ovulatoria. En ella comienza a formarse un nuevo óvulo y el útero comienza a prepararse para un posible embarazo. Durante esta fase van aumentando los niveles de estrógeno, al igual que aumenta nuestra energía, nuestra libido y mejora nuestro estado de ánimo.

3- fase ovulatoria. En esta fase se libera el óvulo y se alcanza el punto máximo de estrógeno. Por tanto, a nivel emocional es en la que más positivas y enérgicas nos encontraremos, la libido suele estar por las nubes.

4- fase lútea o premenstrual, en la que disminuyen los niveles de estrógeno y aumentan los de progesterona, pudiendo dar lugar a síntomas premenstruales o incluso al síndrome premenstrual, dando lugar a irritabilidad, baja autoestima, cambios bruscos de humor… En esta fase la libido vuelve a bajar.

Por tanto, las mujeres, durante nuestra época fértil (que suele ser en torno a los 40 años), somos cíclicas, es decir, siempre nos vamos a encontrar en algún momento de nuestro ciclo. Por tanto, conocerlo, conocernos en las distintas fases puede ser de gran ayuda a la hora de organizar y planificar nuestra vida. Porque, ¿crees que tomarías la misma decisión o te verías igual de capaz enfrentándote a un nuevo reto si estás en la fase ovulatoria que si estás el la lútea? Probablemente no.

Y por último, y no menos importante, escúchate y cuídate. Una vez que te conozcas, que conozcas tu ciclo mejor y a ti misma, acéptate y mímate. Si necesitas, parar, momentos o días de bajar el ritmo, permítetelo. Ya llegarán los días en los que te comerás el mundo.

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