El suelo pélvico es el conjunto de ligamentos y músculos que cierran la pelvis en su cavidad inferior cuya función es dar sostén a la vejiga, el útero y el recto. Si el suelo pélvico se debilita, no solo se ve afectada su función de continencia y sostén (que sería lo más obvio y lo que, quizá, estemos más acostumbrados a escuchar), sino que también afecta a otras funciones como son la sexual y la reproductora.

Las causas por las que se puede ver afectado nuestro suelo pélvico son muchas, entre las cuales estarían: el embarazo y el parto, realizar esfuerzos repetitivos prolongados en el tiempo, cirugías ginecológicas o proctológicas, deportes de impacto, estreñimiento…

Cuáles son las señales de alerta que nos podrían indicar que algo no funciona bien:

  • Incontinencia urinaria tras la realización de algún esfuerzo
  • Incapacidad de aguantar los gases
  • Disfunción sexual (molestias o empeoramiento de la calidad del orgasmo, disfunción eréctil…)
  • Molestias en la zona sin causa aparente
  • Estreñimiento
  • (…)

Si notamos alguna de estas señales, debemos acudir a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico que nos realizará un examen y nos dirá qué debemos hacer.

Tras el embarazo, tanto si hemos tenido parto natural o cesárea, es conveniente realizarse una revisión para comprobar que todo está bien y anticiparnos a posibles problemas futuros, así como mejorar la cicatrización de las posibles heridas que podamos tener por la zona o aprender ejercicios que nos agilicen el proceso de recuperación.

El suelo pélvico suele ser un gran olvidado hasta que comienza a darnos problemas, tanto en hombres como en mujeres. Por eso, lo mejor que podemos hacer es ejercitarlo a diario de manera que, no sólo realizaremos un trabajo de prevención sino que mejoraremos la calidad de nuestras relaciones sexuales.

Para ejercitarlo podemos hacer:

Ejercicios de Kegel (a continuación se explica una realización básica de los mismos. A medida que se vaya consiguiendo un mayor dominio, pueden ir adquiriendo dificultad): son ejercicios que consisten en contraer la musculatura del suelo pélvico (como si estuviésemos cortando la orina al hacer pis)y que mejoran la fuerza muscular. Estos ejercicios se deben hacer con la vejiga vacía, estando sentados o acostados para estar más conscientes de la actividad que realizamos. Debemos tener la espalda recta y la pelvis en posición neutra. Sin alterar la respiración, contraeremos la musculatura entre 3-10 segundos y relajaremos durante un par de respiraciones antes de contraer de nuevo. Repetiremos el ejercicio entre 8-12 veces, lo que equivaldría a una serie. Haremos 3 series al día intentando dejar un descanso entre series de unos 20 segundos, o el tiempo que necesite tu musculatura para recuperarse.

Bolas chinas: son normalmente una o dos bolas que están unidas por un cordón o similar y en cuyo interior suele haber otra bola en movimiento y cuya vibración actúa estimulando las fibras musculares, mejorando su irrigación y, por tanto, el tono muscular. Se utilizan introduciéndose en el interior de la vagina (como si de un tampón se tratase). Para que funcionen, es necesario moverse (salir a andar o de paseo), incluso podemos combinarlo con la realización de los ejercicios de Kegel explicados anteriormente, así, trabajaremos tanto la fuerza como el tono de la musculatura. Se puede empezar por 10-15 minutos, hasta 2-3 horas aumentando progresivamente para evitar hacernos daño o tener agujetas.

Para elegir bolas chinas (ya que hay una gran variedad de pesos y tamaños en el mercado), es importante tener en cuenta una cosa, sobre todo, que se adapte a ti y que, al llevarla puesta no se salga.

Para fortalecer el suelo pélvico también podemos realizar ejercicios hipopresivos pero, para la realización de los mismos, es aconsejable acudir a un profesional cualificado que nos explique la correcta manera de hacerlos, ya que hay que tener varios factores en cuenta para realizarlos.

Tanto los ejercicios de Kegel como el uso de bolas chinas, está indicado a modo preventivo no como tratamiento. Insisto en que para diagnosticar cualquier disfunción y aplicar un posterior tratamiento es necesario ponernos en manos de un profesional del suelo pélvico.

Resumiendo: fortaleciendo nuestro suelo pélvico, mejoraremos nuestra calidad de vida.

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