Cuando una mujer acaba de dar a luz suele estar cansada, aturdida, sobrepasada, dolorida, insegura… Se está adaptando a su nueva situación, a su nuevo rol, el de MADRE, que le acompañará el resto de su vida. Si además, es primeriza el shock al que se enfrenta es mucho mayor al igual que las dudas e inseguridades.

No nos podemos olvidar tampoco de que está recuperándose de un parto que probablemente haya sido costoso y la haya dejado agotada, sin contar con posibles cicatrices causadas por episiotomías o cesáreas.

Además, se encuentra conociendo a esa personita que acaba de llegar al mundo. Por mucho que haya leído o haya conocido con anterioridad, esta situación nueva a la que se enfrenta supera cualquier expectativa posible y desborda de alguna manera.

Pues bien, teniendo todo lo anterior en cuenta, vayamos al grano: qué no se debe hacer cuando una mujer que acaba de dar a luz:

  • No cuestionar lo que hace. En primer lugar, ella mejor que nadie conoce a su bebé. si ha decidido actuar de una manera en concreto seguro que tiene razones que lo justifiquen. Y aquí se me ocurren muchos ejemplos: «¿lo vas a coger otra vez?», «¿no crees que es pronto para darle teta (o bibe) de nuevo?», «¿crees que es bueno meterlo en tu cama a dormir?», ¿no crees que ya es hora de darle otra toma?», «¿no crees que tiene frío?», «¿vas a ponerle esa ropa?»…
  • No juzgues. No sabes qué ha pasado, cuáles son los motivos por los que ocurre aquello que juzgas. Ejemplos: «ese niño lleva el culete rojo, seguro que ha llevado el pañal mucho tiempo», «esa niña tiene una mamitis… Claro, todo el día en brazos…», «madre mía, qué pelos llevas…»…
  • No agobies. No has de decirle continuamente qué ha de hacer o cómo. Seguro que ella con tiempo aprenderá a hacerlo y lo hará a su manera. Y si algo no sabe pedirá ayuda.
  • No te enfades si no te responde a las llamadas o mensajes. Probablemente no tenga tiempo ni para darse una ducha. Al principio los bebés tienen muchas necesidades que cubrir que no tienen horarios y nuestro papel principal es cubrir esas necesidades, el resto de cosas ocupa un segundo plano.
  • No visites sin avisar. Como ya he dicho, esa mujer se está recuperando, está conociendo a su bebé, probablemente esté estableciendo una lactancia materna… Lo que menos necesita es atender visitas inesperadas.
  • Y, por último, pero no por ello menos importante,NUNCA cojas al bebé sin su permiso.

Después de haber dejado claro qué no hacer, vamos a ver qué SÍ se puede y estaría genial hacer:

  • Preguntarle cómo está y qué necesita.
  • Decirle lo bien que lo está haciendo, seguro que lo agradecerá. Tened en cuenta que ella está poniendo todo su empeño en hacerlo lo mejor posible, así que, que desde fuera se le reconozcan seguro que la reconforta.
  • Empatizar con ella, con su situación y sus necesidades.
  • Ofrecer ayuda en cosas que no sean cuidado del bebé. Su mayor ocupación ahora es esa, por tanto, nosotros podemos encargarnos de todo lo demás. O ¿acaso una casa se limpia sola, la ropa se lava sola o la comida se compra y se cocina sola?
  • Llevar comida hecha SIEMPRE va a ser buena idea.

Espero haber contribuido a que cada vez haya más mamás empoderadas en el mundo, que puedan disfrutar de su reciente maternidad sin estar inmersas en un continuo mar de dudas.

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